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Uno de los factores que hicieron de Roma una de las principales ciudades del mundo, fue sin duda su situación estratégica. Situada en el Lacio, a orillas del Tiber, contaba con un importante suministro de agua, a pocos kilómetros de la costa, y con un fácil acceso y control a la vía Salaria. Era además el lugar de paso natural que unía Etruria con la rica Campania, situándose Roma justamente en el lugar del Tiber donde más fácilmente se podía cruzar el río, y en donde se construirá el primer puente. Ello ha hecho, que muchos historiadores vean que Roma pudo ser conquistada por los etruscos con el fin de llegar a Campania.
Existen varias tradiciones legendarias que narran la fundación de Roma, aparte de la por todos conocida leyenda de Romulo y Remo. La mayor parte de ellas son tan solo simples variantes, y en muchos casos se pueden rastrear en otros lugares leyendas muy similares aplicadas a otras ciudades. Serán los griegos los primeros que escribieran éstas leyendas, en el contexto de integrar en su mundo a los pueblos que los rodeaban, así, el griego Helánico de Lesbos, quien escribió en S. V a.C, dice, en uno de los fragmentos que se conservan de su obra, que Eneas, único de los héroes troyanos que habían sobrevivido, había llegado hasta el Lacio, en donde, tras haber quemado una de las mujeres, Rhome, las naves, Eneas fundó directamente la ciudad de Roma. En cambio, existían otra tradiciones que ampliaban la leyenda, las cuales fueron recogidas en gran parte por Tito Livio, el cual dice, que Eneas fundó la ciudad de Lavinium, después de haber llegado a una alianza con el rey Latino, casando con su hija, con la que tendría un hijo, Ascanio, el cual heredaría los reinos de su abuelo y su padre. Habiendo crecido considerablemente la población de Lavinium, el propio Ascanio fundaría una nueva ciudad, Alba Longa. Tito Livio da una serie de sucesores de Ascanio, hasta llegar a los conocidos Romulo y Remo. Éstos eran supuestamente hijos del propio Marte y una vestal, Rea Silvia, cuyo padre, Numitor, había sido destronado por su hermano Amulio. Éste, temiendo que éstos cuando fueran mayores le reclamaran el trono que les era legitimo, hizo que los dos niños fueran arrojados al Tiber, pero como dice Livio“estaba destinado por los hados el nacimiento de una ciudad tan grande y el comienzo del mayor poderío después del de los dioses”, que la providencia hizo que el Tiber se hubiera desbordado creándose remansos de agua en donde los niños fueron depositados, siendo después encontrados por una loba, a los cuales amamantó:
4. [...]La loba, agachándose, ofreció sus ubres a los niños con tanta dulzura que el mayoral del ganado del rey (dicen que se llamaba Fáustulo) la encontró lamiendo a los niños con la lengua; él los llevó a los establos y los confió a su esposa Laurencia para criarlos. Hay quien dice que Laurecia, por dedicarse a la prostitución, era llamada loba entre los pastores, y que esta circunstancia habría dado lugar a la prodigiosa leyenda [...] Tito Livio I 4
Cuando Romulo y Remo se hicieron mayores, Fáustino desveló su verdaderá descendencia a los hermanos, los cuales tras destronar a Amulio, devolvieron el trono de Alba Longa a su abuelo Numitor. Es entonces cuando los dos hermanos deciden fundar una nueva ciudad, Roma, en el lugar donde habían sido abandonados, la cual se pobló con el exceso de población de albanos y latinos que se estaba dando. Pero pronto se iniciaron discordias entre los dos hermanos por reinar en la ciudad, pero siendo gemelos no podía saberse cual era el mayor, por lo que decidieron tomar augurios, para que los dioses decidieran. Romulo los tomó en el Palatino, mientras que Remo los tomo en el Aventino:
7. Se dice que el augurio, seis buitres, le llegó a Remo primero; y como, ya anunciado esta augurio, un número doble se le hubiera presentado a Rómulo, cada uno fue proclamado rey por su propia multitud: aquellos reclamaban el reino basándose en la anticipación en el tiempo; éstos, en el numero de aves. Enfrascándose por ello en una disputa, debido al ardor de las iras derivan en un combate sangriento. Allí, en medio del tumulto, Remo cayó muerto. Es tradición más divulgada que, por burlarse de su hermano, Remo saltó las nuevas murallas y que entonces Rómulo enfurecido le mató increpándole a la vez con estas palabras por añadidura: “Así le ocurrirá, en el futuro, a cualquiera que se atreva a franquear mis murallas”. De este modo, Rómulo se apoderó él solo del mando, y la ciudad fundada fue denominada por el nombre del fundador. Tito Livio I 7
Esta leyenda, a pesar de su alto contenido fictició, tienen elementos de realidad, como es al parecer, los excesos de población que existía en ciudades como Labinium o Alba Longa, que se solucionaba con la creación de una nueva ciudad, ese era precisamente el motivo que había llevado a los griegos a fundar colonias en el mediterraneo. Se conoce además en la tradición romana, una ceremonia conocida como Ver Sacrum (primavera sagrada), consistente en consagrar la cosecha del año siguiente a un solo dios, sacrificandose todos los animales, y los niños nacidos durante aquella cosecha saldrían a buscar nuevas tierras cuando fueran mayores.
Otros investigadores han visto mayor credibilidad a las leyendas, viendo en ellas una amplia base histórica. La aparición de restos arquelógicos en el Palatino, consistentes en un lienzo de muralla con un apuerta, han hecho que se crea que existió realmente una primera fundación en aquella colina, puesto que las fuentes antiguas hablan de la existencia de una fortificación en aquella colina, contando con dos puertas. El muro ha sido datado en el 750 a.C, y sería la fortificación más arcaica, lo que explicaría también algunas tradiciones como las lupercalias, celebradas cada 15 de febrero, en la que después de los sacrificios, se formaban dos equipos que realizaban una carrera, celebrandose después una fiesta en el Lupercal, la cual es una cueva que se encuentra en el Palatino. Se trataría de una ceremonia de purifiación que en principio recorrería toda la comunidad, el Palatino.
Por su parte el griego Dionisio de Halicarnaso intenta decir que los romanos no vienen de los troyanos, si no de los griegos, dando una serie de antepadasos griegos a Eneas:
[...]De modo que ya uno puede con confianza hacerla ver como una ciudad griega, y mandar callar a quienes hacen a Roma un refugio de bárbaros, fugitivos y vagabundos; mostrando que es la ciudad más hospitalaria y amigable, reflexionando que ellinaje de los aborígenes era enotrio, y éste arcadio. Recordando que a ellos se unieron lospelasgos, que eran argivos ytras dejar Tesalia llegaron a Italia. Ya la llegada de Evandro y los arcadios, que habitaron cerca del Palatino, los aborígenes les cedieron el lugar. Además los peloponesios que llegaron con Hércules se instalaron sore la colina Saturnia. Finalmente los que abandonaron Troya y se mezclaron con los anteriores. Así que no se podría encontrar un pueblo tan antiguo ni tan griego[...] Dionisio de Halicarnaso, I, 89
Pero los romanos se veían así mismos como como un pueblo mezclado, de diversas procedencias, como refleja la leyenda del rapto de las sabinas, que acabará con un supuesto acuerdo de cogobierno entre Romulo y el rey Sabino Tacio, para gobernar Roma. La pregunta que se hacen muchos historiadores es si existió en Roma un establecimiento de griegos. En el foro Boecio se han encontrado, datadas en el S. VIII a.C, cerámicas griegas, aunque ello no implica una presencia griega, pero tampoco se puede descartar un posible establecimiento de comerciantes griegos.
Dejando las fuentes escritas y pasando a la base de la arqueología, se han encontrado cerámicas de la cultura apenínica, datadas en torno al año 1000 a.C, por lo que se ha cloncuido en que existiría un pequeño asentamiento en la colina del Capitolio, que se acompañaría de otro asentamiento en Sant’ Omobono, el cual se encuentra en la vertiente de la colina opuesta al Foro, donde se han encontrado templos de época arcaica. El problema de estos restos es que no se sabe si hubo ya un asentamiento, o han caído de la colina, pero independientemente de ello, si eran poblados, estos eran de pequeño tamaño, dudándose que fueran poblados permanentes. Los datos arqueológicos aumentan desde el bronce final, cuando se inicio la cultura Vacial, en donde ya existía un poblamiento permante, tanto en el Capitolino, como en otros colinas (Quirinal y Esquilino), con sus correspondientes necrópolis. Esta cultura dará lugar a la cultura Villanovana, que en Etruria da lugar a la cultura etrusca.
Un cambio transcendental se produce en el S. VIII, cuando aumenta la población, consolidandose los poblamientos, aumentando los materiales y la riqueza de las necrópolis, mejorando la productividad y se introduce un nuevo material: el hierro.
Este fenómeno del S. VIII no se debe un mero desarrollo de las comunidades indígenas, si no que es debido al inicio de la colonización griega, y ta vez la Fenicia, puesto que se encuentran materiales fenicios, aunque ello no quiere decir que hubiera asentamientos fenicios. Hacia el 770 se funda en el golfo de Nápoles la colonia de Pithecusae, a la que le sigue la formación de Cumae, y a partir de ese momento le siguen otras nuevas colonias, en un momento en que se estan conformando las polis griegas. La urbanización es uno de los signos más evidentes de la influencia griega, produciéndose un cambio en la forma de los asentamientos itálicos, agrupándose y ampliándose poblados. Surge la arquitectura monumental, como las tumbas, que ahora son comunales, por lo que se esta consolidando el concepto deGens, lo que implica también una diferenciación social, surgiendo familias ricas y poderosas, encontrándose también palacios, lo que hace pensar en la existencias de monarcas.
La escritura es otro hecho fundamental, puesto que es esencial para el desarrollo de los Estados. A finales del S. VIII a.C, en la Italia central, había ya una escritura o varias, a partir del alfabeto griego. En principio se pensaba que los etruscos habían sido los primeros en acoger el alfabeto griego, aunque las nuevas investigaciones han desechado esta idea. Es así el S. VIII a.C el siglo del despegue.
El gran cambio tiene lugar a lo largo del S. VII, en especial a partir del 650. Los datos procedentes de las excavaciones realizadas por Gjerstad, han hecho saber que hacia el 650 las cabañas de la zona del foro son derribadas, y se crea el primer foro con un pavimento el cual fue renovada hacia el 625, que además se extendió hacia el noroeste para crear el comicio. En el último cuarto del S. VII se construyo al Este del foro la Regia, residenteica del rey, una especia de palacio, que tiene semejanza con los palacios etruscos. En esta misma época se construyo otro edificio, la Curia Hostilia, que sería el lugar de reunión del Senado. Hacia el 580, el comicio fue remodelado y en su lado meridional se construyó un santuario, que debió ser el Volcanal. En el primer tercio del S. VI a.C hay indiciones de actividad donde más tarde se contruirá el templo de Vesta, donde se guardaba el fuego sagrado de Roma. Finalmente, en el segundo tercio del S. VI se encuentra en el capitolio restos de un templo a Jupiter, antecesor al gran templo de Jupiter Capitolino.
De esta forma, en un siglo se han construido los principales edificios, por lo que ya existía por lo tanto una civitas además de una urbs. Ubrs es el conjunto de edificios, mientras que la civitas es la comunidad, la ciudad existe porque hay ciudadanos, que tienen el convencimiento de estar en una misma comunidad.
Poniendo todo relación se han dado varias hipótesis sobre cual fue el origen de Roma. Dos son las grandes tendencias, surgidas en la decada de los 50 y 60 del siglo XX. Por una parte la llamada Stadtgrundung y por otra la Stadtwerdung. La primera afirma que existió una fundación en un momento dado, al igual que pensaban los propios romanos, y como afirman las fuentes antiguas. La otra teoría, en cambio, apuesta por una formación, existiendo multiples variantes para esta. La teoría más reconocida es que existiera un poblado en el Palatino, que se extendió por el foro y al resto de colinas. Otros en cambio piensa que habría dos nucleos originales, Capitolino-Quirinal y Palatino-foro, que se desarrollaron paralelamente, fusionandose definitivamente a lo largo del S. VIII
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