La alianza de Craso, Cesar y Pompeyo

La alianza que realizarán Pompeyo, Craso y Cesar es denominada como primer triunvirato, pero es una denominación errónea, que realizaron historiadores modernos, con base al segundo triunvirato del año 43 a.C, entre Lepido, Antonio y Octavio en la que si se denominaron así mimos como triunviros.

Pompeyo, Craso y Cesar llegaron a una primera alianza en el 59. Era un pacto entre potentes y poderosos hombres. Fue un pacto secreto y privado, con el propósito de apoyarse mutuamente para conseguir sus objetivos políticos, para gobernar al margen del Senado.

Las causas del pacto estaban en función de las circunstancias en la que se encontraban los tres. Cuando Pompeyo vuelve de oriente, había estado ausente cinco años de Roma, y había perdido muchos apoyos. Pompeyo regresa en el 62, y aspiraba a que se le diera un trato privilegiado en el Senado, y que se aprobasen sus acta orientis, así como repartos de tierras entre sus veteranos. Pero el Senado se opone, ante sorpresa de Pompeyo, y no estaba dispuesto a otorgarle nada. Así mismo el Senado rechazó la candidatura de Pompeyo al consulado del 62 porque no habían pasado los diez años necesarios para repetir en el cargo, además de que Pompeyo no se encontraba presente en Roma para presentar su candidatura como dictaba la ley. Pompeyo había creído que sus victorias le darían lo que quería, pero no fue así, y en el año 60 sus medidas en oriente, las acta orientis, aún no habían sido aprobadas. Por lo tanto Pompeyo necesitaba de alguien que tuviera auctoritas, y ese era Cesar.

Cesar era nobilis de descendencia patricia. Era sobrino de Mario, y en el 63 había sido elegido por el pueblo Pontifex Maximus. En el 61 era gobernador en Hispania Ulterior, y en el 59 fue elegido cónsul. El Senado le había otorgado como cónsul vigilar los senderos y valles de Italia, pero Cesar quería un gran mando militar, lo que le llevará a realizar un pacto con Pompeyo y Craso.

Pompeyo aportaba prestigio, clientelas, y la fuerza de presión de los veteranos. Craso fortuna e influencias, y Cesar el consulado. Sus objetivos eran varios. Pompeyo quería que fueran ratificadas sus decisiones en oriente, y tierra para sus veteranos. Craso tomar parte de la comisión agraria que se crearía para el reparto de las tierras,  reducir el canon que los publicanos pagaban por la contrata del cobro de tributos en Asia,y quería transformar su riqueza en poder de ahí que suscriba el pacto. Y Cesar quería un mando extraordinario al finalizar el consulado, que le permitiera éxitos militares, y por lo tanto prestigio.

Durante el consulado de Cesar en el 59  se desarrolló una intensa actividad legislativa, algo inusual en el consulado. Para las aspiraciones de Pompeyo se aprobó una ley agraria que preveía el reparto de tierra del ager publicus para sus veteranos, así como entre la plebe sin tierra. La financiación correría del botín de guerra de Pompeyo y de los impuestos de las provincias. Cesar llevo la propuesta directamente a comicios, sin presentarla al Senado. Más tarde, una segunda ley, preveía incluir en los repartos el fértil suelo de la Campania que aún fuera ager publicus. Pero el Senado no estaba de acuerdo. Se beneficiaron de los repartos 20.000 plebeyos de Roma, que tuvieran al menos tres hijos. Se añadió una cláusula especial y excepcional por la cual todos los Senadores estaban obligados a jurar estas leyes bajo pena de exilio. Además fueron aprobadas las iniciativas de Pompeyo en Oriente en el Senado.

Craso consiguió ser miembro de la comisión agraria que llevaría acabo el reparto, y consiguió una rebaja del canon de arrendamiento que debían pagar los publicanos a un tercio.

Cesar también consiguió su aspiración mediante un tribuno de la plebe. Se concedió a Cesar como provincia proconsular ,y de forma extraordinaria, la Galia Cisalpina y el Ilirico por un tiempo superior a un año, hasta el 1 de marzo del 54, con derecho a mandar tres legiones y la posibilidad de nombrar a sus legados.

A finales del 59, a instancias de Pompeyo, el Senado amplió el gobierno de Cesar a la Galia Narbonensis, con la excusa de levantamientos militares, que además iba acompañada de una legión más.

Con ese mando, Cesar conquista la Galia, hasta el Rin. El último episodio fue la victoria sobre el líder Galo Vercingetorix. Cesar desde la Galia llevó una incursión a la Britania, y se presentó así mismo como el romano que había llegado al finis terrae. Cesar se ocupó de mantener informada diariamente a la plebe de Roma mediante correos, y de los botines de guerra para construcciones públicas.

En Roma, durante los años 50, se agudizó la movilización de la plebe, que era muy numerosa, en torno al medio millón, heterogénea y fuerte, por su capacidad de voto, y su capacidad de movilización para controlar la calle. En los 50, la plebe encuentra un líder en la persona de Clodio, que además era nobilis y patricio, he hizo que se aprobase en comicios curiados su transformación de patricio a plebeyo, para poder ocupar el tribunado de la plebe en el 58. Presentó una serie de proyectos del que destacan: una lex flumentaria que incluía la redistribución de cereales a ciudadanos romanos a cargo del Estado, y totalmente gratuita. El restablecimiento de los colegios profesionales y religiosos que habían sido abolidos en el 69, que habían servido para que la plebe se organizara. Ahora que eran restaurados, la plebe se organizaría y crearía bandas armadas. La tercera medida es la llamada lex de capite civis, por la cual se contemplaba el exilio para el magistrado que ajusticiara a un ciudadano romano sin juicio previo. Esta ley iba directamente contra Cicerón, y antes de que se aprobase Cicerón se exilió. Cicerón tardo un año en volver, y cuando volvió en el 57, coincidiendo con graves problemas de suministros en Roma, y por lo tanto con movilizaciones.

Por iniciativo de Cicerón se concedió un mando extraordinario a Pompeyo para hacerse cargo del suministro de Roma, la cura annonae, que incluía un imperium de procónsul en todo el territorio del Imperio por un periodo de cinco años, hasta el 52, además se le autorizaba a permanecer en Roma sin renunciar al imperio proconsular.

Este mando desequilibraba el pacto de Pompeyo, Craso y Cesar, y se tuvo que renegociar. En el 56 llegaron a un nuevo acuerdo en Luca. Se acordó que Craso y Pompeyo fueran cónsules para el 55, y desde el consulado promoverían la prolongación del mando militar en la Galia de Cesar, y la creación de sendos mandos extraordinarios para Craso y Pompeyo para después del consulado, con una duración similar al de Cesar.

Craso y Pompeyo consiguieron ampliar el mando de Cesar hasta el 1 de marzo del 50. Craso recibiría el gobierno de la provincia de Siria como procónsul, y Pompeyo el gobierno de las dos provincias de Hispania por un periodo de cinco años, igual que Cesar. Los tres tenían plenos poderes para reclutar tropas, declarar la guerra y firmar la paz. Los tres imperatores consiguieron poderes militares similares, ello quería decir que el mando del ejército se ponía en realidad en tres generales, marginando al Senado en su función de política exterior, situándose por encima de la República.

Aplicando el acuerdo de Luca, Cesar siguió en la Galia, Pompeyo decidió permanecer en Roma con la excusa de asegurar mejor la cura annonae, enviando a Hispania legados. El peor parado era Craso, que partió hacia Siria, y por su cuenta declaró la guerra a los Partos, en búsqueda de gloria militar y de botín, pero en Carea fue derrotado en el 53, muriendo miles de legionarios romanos, y él mismo, teniendo un gran impacto psicológico en Roma. Esa derrota tuvo efectos políticos, ahora el poder era asunto de dos: Pompeyo y Cesar.

En el año 52, Pompeyo será Consul sine collega, es decir, cónsul sin colega. La causa fue la situación de desgobierno y crisis interna como consecuencia de sucesivos escándalos electorales en los años 54 y 53, en donde se enfrentaron los candidatos del Senado y el de los procónsules. Unos y otros recurrieron al soborno y a la violencia. Entre los candidatos del 53 estaba Clodio para la praetura, y un tal Milón que era candidato del Senado de los optimates para el consulado.

La situación estallo cuando el 18 de enero Clodio fue asesinado por orden de Milón, que dio lugar a graves disturbios. La plebe hizo incinerar el cadáver dentro de la Curia Hostilia, lugar de reunión del Senado. Al final la Curia también ardió en un acto de culpar al Senado por el asesinato de Clodio. Ante esto algunos pidieron la dictadura, pero otros se resistieron. Es entonces cuando apareció Pompeyo. El Senado declaró el Estado de emergencia, y autorizaban al procónsul a reclutar tropas en Italia para establecer el orden, pero a cambio Pompeyo quería todo el poder, siendo Cónsul único en el 52, lo cual vulneraba la colegialidad, y la espera de diez años, además era procónsul. Ello exigía el beneplácito de Cesar, y éste solo acepto ese consulado si se aprobaba una ley que le permitiera presentarse en ausencia en el 49 para las elecciones al consulado del 48. La ley se aprobó en el 52. Además de aprobarlo, durante el consulado de Pompeyo, este pacificó Roma, utilizando la fuerza, y llevó a los cabecillas a los tribunales, entre ellos Milón. Pompeyo aprovechó para hacer una purga entre los populares y alineados con Clodio. E hizo aprobar una ley que prorrogaba sus poderes como procónsul en las Hispanias por cinco años más.

 

 

 

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