| Talleyrand |
| Domingo, 05 de Abril de 2009 19:39 |
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A lo largo de la historia ha habido muchos políticos que no han dudado en jugar a doble banda para mantenerse siempre a flote, y que han sido capaces de mantenerse prácticamente una vida siempre en el poder o al menos cercano a él. Entre esas personas, hay un personaje que para mi representa ese espíritu, se trata de Charles Maurice de Talleyrand, un noble francés nacido en 1754 que vivió toda la revolución francesa, en donde supo no solo mantenerse con vida cuando la guillotina solía caer con demasiada frecuencia, sino que además ocupó muy variados puestos políticos. Antes de que se iniciara la revolución, Talleyrand era clérigo, y el mismo año en el que empezó, 1789, era nada menos que obispo de Autun, y como tal participó en los Estados General, siendo uno de los pocos que se pondría del lado del Tercer Estado y de la Revolución. Elegía así la baza ganadora, que le permitió presidir la Asamblea Constituyente, que dio una constitución moderada con una monarquía parlamentaria. Ello le costó ser excomulgado por Pio VI, lo que hizo que abandonara el obispado, y finalmente se secularizada. Iniciaba así su carrera como diplomático, uno de los mejores que tendrá en aquel tiempo Francia, aunque cuando la Revolución tomo un rumbo radical a partir de 1792, y que llevaría a que los propios revolucionarios ejecutaran a las figuras claves como Robespierre y Danton; Talleyrand prefirió abandonar el país, exiliándose en Gran Bretaña y Estados Unidos.
Si bien, los años al servicio de la Revolución y de Napoleón le granjeo enemigos entre los aristócratas, lo que hizo que abandonara el gobierno, aunque se mantuvo como miembro de la Cámara de los Pares. Volvería a la política activa cuando se opuso a Carlos X, participando en la revolución de 1830 que llevó al trono a Felipe de Orleans, a quien prestó su gran capacidad diplomática como embajador en Londres y como delegado en la conferencia que debía resolver la situación de Bélgica, en donde intentaría ampliar las fronteras francesas a costa del recién creado reino belga. En 1834, cuando contaba con 80 años se retiró de forma definitiva de la política, muriendo cuatro años después, en 1838. |